¿Pensando en pedir un préstamo?

prestamos“Qué bien me vendrían X euros para quitarme esta deuda de encima”.

“Tengo para la entrada del coche, pero necesitaré que me financien”.

“Hay que reformar la cocina y mis ahorros no dan mucho de sí”.

Éstas son sólo algunas situaciones del día a día en las que 2.000 o 3.000 euros caídos del cielo te harían la vida más fácil y feliz. Puestos a pedir, quizá con otra cifra algo mayor quizá podrías darte por satisfecho… Piénsalo.

Mientras siga resistiéndose la lotería y tampoco haya un millonario excéntrico que piense en ti a la hora de legar su fortuna, la opción que te queda si necesitas fluidez con relativa urgencia es un préstamo personal y para obtenerlo, deberás acudir a una entidad financiera.

¿Qué debes saber antes de firmar cualquier papel? En Fintonic te lo contamos.

Crédito o préstamo

Necesitas dinero y tienes que buscar quien te lo proporcione, pero ¿tienes claro qué es lo que vas a necesitar? Tienes que saber que no es lo mismo un crédito que un préstamo y éstas son las principales diferencias entre estas dos posibilidades:

– Un crédito es un producto financiero a través del que el cliente dispone de una cantidad máxima X, acordada con su entidad. Puedes disponer de ese dinero según tengas necesidad de hacerlo, siempre sin rebasar esa cuantía límite, y después deberás devolver esa cantidad X y los intereses y comisiones pactadas con el banco en un plazo determinado. Puedes devolver los importes antes de su vencimiento y disponer de nuevo de ese dinero: es un producto más flexible, que permite ir variando lo que se gasta y lo que se adeuda, adaptándose a las necesidades.

– El préstamo personal posibilita recibir un capital –cantidad de dinero determinada– que luego deberá devolverse junto a sus intereses correspondientes a través de cuotas o pagos periódicos. La diferencia con el crédito es que el préstamo se recibe de una sola vez, tras la firma, y cualquier variación en el sistema de cuotas o en los plazos puede suponer un aumento del coste adicional para quien lo ha contratado. Se denominan ‘personales’ porque en este tipo de préstamos la entidad no suele contar con una garantía especial o adicional para el recobro; generalmente se toman los bienes presentes y futuros del deudor.

Quizá creas que la diferencia entre una y otra fórmula es sutil, pero a la hora de planificar y ser realista con tus posibilidades de pagos será útil tener claro cuáles son las mejores opciones.

Si hay alguna institución que sabe sobre créditos en nuestro país, es el Banco de España: en este enlace encontrarás las claves más importantes sobre estos productos y otras alternativas de financiación.

Todos los bancos y cajas tienen que informar mes a mes al Banco de España de los tipos de interés que aplican a créditos y préstamos personales de entre uno y hasta tres años, los hipotecarios a más de tres años, las cuentas corrientes, cuentas de ahorro, etcétera. Los publican en el boletín estadístico de esta institución, disponible aquí.

En la web del BdE también puedes consultar el texto legal que regula los créditos al consumo, la Ley 16/2011, de 24 junio. No olvides que cuando pides uno de estos créditos estás firmando un contrato y la Ley dice que la cantidad concedida, de al menos 200 euros, será para “satisfacer necesidades personales al margen de la actividad empresarial o profesional”.

Aquí tienes un apunte importante sobre los créditos: no hay ningún tope legal para los tipos de interés en los créditos, rápidos o de cualquier otro tipo, pero sí hay algunas consideraciones que deben figurar por escrito y que tendrás que comprobar a la hora de firmarlos, todos recogidos en el artículo 16 de la Ley que te hemos mencionado. Éstas son las más importantes:

– Condiciones esenciales del crédito: T.A.E., el tipo deudor, importe total, duración de la operación, precio al contado, importe de posibles anticipos si llega el caso…

– Duración del contrato, importe y condiciones de disposición del mismo

– Importe, número y periodicidad de pagos

– Intereses deudores y gastos, tipo de demora y las consecuencias del impago

– Gastos de notaría,  garantías y los seguros

– Información sobre el derecho de desistimiento y el de reembolso anticipado, así como la existencia de procedimientos extrajudiciales de recurso si no podemos/queremos pagar

Según la memoria de la Asociación Nacional de Entidades de Financiación (ASNEF), los créditos al consumo han disminuido un 33% desde que comenzó la crisis (2007–2008) hasta 2012. Esa tendencia a la baja se ha mantenido en 2013, a falta de datos de 2014, pero el año pasado las entidades dentro de esa organización dieron créditos por valor de aproximadamente 3.400 millones de euros; de ellos, casi 850 millones fueron para préstamos personales.

Debes saber que entre el abanico de opciones de financiación también hay otras como el leasing y el renting, que son relativamente habituales entre empresarios, pero que también pueden concederse a particulares.

El leasing engloba las operaciones en las que la entidad cede al cliente durante un período determinado de antemano el uso de un bien mueble o inmueble, incluyendo una opción de compra, al término del contrato, a favor del cliente: en otras palabras, es un alquiler con opción a compra.

En cuanto al renting, podríamos definirlo como un leasing sin opción de compra. Viene a ser un alquiler, simple y llanamente, y aunque no podamos considerarlo estrictamente un producto financiero, lo ofrecen muchas entidades de crédito. Quizá te interese preguntarle a tu banco o caja.

Tu banco necesita sinceridad

Antes de presentarte en tu oficina bancaria para solicitar financiación –aunque es cierto que cada vez más entidades te permiten tramitar estas peticiones on line– hay algunas respuestas que debes tener preparadas para la persona que te atenderá.

No es una entrevista de trabajo, pero casi, y necesitarás tener claro una serie de cosas para saber a qué préstamos puedes acceder:

– ¿Para qué quieres el préstamo? Es lo primero que querrán saber, antes incluso que la cantidad: para un coche, reformas domésticas, equipamiento informático, un viaje, unificar tus deudas…

– ¿Cuánto dinero necesitas? Recuerda que el importe mínimo legal es de 200 euros. Pide sólo lo necesario; esos tiempos en los que se pedía ‘dinero de más’ han pasado a la historia.

– ¿Cuáles son tus ingresos mensuales? Es el equivalente a tu currículum financiero, incluyendo tu actual situación laboral: tienen que ser números demostrables, netos, de tú y de quien quiera que quiera pedir el crédito/préstamo contigo como titular.

Es habitual que preguntes también si estás pagando otros préstamos: hipoteca, coche, tarjetas de crédito… Haz un cálculo de qué gastos fijos estás teniendo en ese tipo de conceptos. La herramienta de Fintonic te pone muy fácil este apartado 😉

– Quizá estés incluido en una lista de morosos. En este punto deberás ser sincero con tu entidad, que quizá pueda ayudarte en ese trance.

También es importante tener a punto la documentación que te van a pedir a la hora de formalizar el acuerdo, y te hará falta una buena carpeta… Éstos son los más habituales:

– DNI, el original para comparar y una copia

– El número de cuenta corriente en el que te abonarán el préstamo

– Un histórico de nóminas o de tus ingresos regulares; si eres autónomo, suelen pedir la última declaración anual del IVA y los últimos pagos fraccionados de IRPF e IVA.

– Suelen pedir la última declaración de la renta para evaluar solvencia

– Listado de bienes y propiedades: tu patrimonio puede darte puntos a la hora de conseguir un crédito

– No está de más que lleves contigo un presupuesto que refleje en qué vas a gastar el dinero, o incluso un modelo de factura (si se trata de un bien concreto)

¿En qué conviene fijarse a la hora de solicitar un préstamo? Lo habitual es que acudas a tu entidad habitual para pedirlo, donde seguramente ya te conocen y saben tu historial, pero en Fintonic te animamos a que le eches un vistazo a otras posibilidades. 

Como consejos generales, te reiteramos que seas razonable con la cantidad que solicitas –nunca pidas ‘de más’– y que intentes devolverla en plazos relativamente breves: cuanto más se dilaten, más tiempo estarás pagando intereses y comisiones.

Hay una serie de productos que te aconsejarán contratar en tu entidad. A la hora de conceder un crédito, es habitual pedir que se domicilie la nómina o algunos recibos, y también suelen proponer que pagues un seguro de amortización y/o de protección de pagos.

¿Qué crédito es para mí?

Hay decenas de comparadores de créditos y préstamos, pero uno de los más completos es el de Bankimia, disponible en este enlace: elaboran tu informe gratuitamente y te lo envían al correo sin compromiso. Recuerda que tener una vivienda en propiedad o un coche con una antigüedad de menos de 10 años también puede ser un punto a tu favor.

Saber qué crédito o préstamo es el que más te conviene dependerá en gran parte de tus necesidades y de tus posibilidades de devolución. De acuerdo con Bankimia, éstas son algunas de las posibilidades más ventajosas:

– Crédito Vida Libre de Cofidis: hasta 6.000 euros. El enlace incluye un simulador de importes y cuotas. El TAE es del 24,51% y el tipo deudor anual, del 22,12%.

Préstamo rápido Bigbank: hasta 10.000 euros. Tiene un vencimiento de entre 6 meses y 5 años y el interés se determina en función de las características de cada cliente y su perfil de riesgo.

Crédito Proyecto Cofidis: hasta 15.000 euros. El importe mínimo es de 4.000 euros y el interés se calcula con un simulador, según el importe y las cuotas que puedas abonar.

Préstamo BBVA: hasta 15.000 euros. En este caso también proponen un simulador con el que calcular qué interés se aplica y un consultor de la entidad se pone en contacto contigo tras rellenar un formulario básico.

El encanto de los anuncios

Seguro que te vienen a la cabeza unos cuantos anuncios en los que prometen financiación prácticamente al instante, con sólo una llamada de teléfono… Esos créditos rápidos son un arma de doble filo: sólo se puede sacar provecho de ellos teniendo la cabeza fría. Los expertos aconsejan acudir a este tipo de financiación sólo cuando no hay posibilidad de que nos concedan un crédito bancario ‘al uso’.

A favor de estos productos está la rapidez y confidencialidad; se pueden obtener hasta 10.000 euros en menos de dos días, aunque los intereses se disparan respecto a los créditos ordinarios. El principal inconveniente de estos préstamos está en sus tipos de interés: en un banco, un crédito ordinario tendrá intereses de entre un 8 y un 10%, pero en el caso de estos productos suelen superar el 20-25%.

Según la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (AUSBANC) los destinatarios principales son familias de clase media y baja que deben entender estas fórmulas como una solución para una necesidad puntual, no como un modo de financiación ‘perpetua’. Sea como fuere, fíjate siempre en la Tasa Anual Equivalente (TAE) para comprobar el riesgo que tiene el crédito”.

Esperamos haberte ayudado a disipar tus dudas sobre los créditos y los préstamos. Recuerda que en Fintonic te ofrecemos la posibilidad de categorizar tus gastos para que sepas cuánto pagas para devolver tus compromisos, ¡la constancia es tu aliada!

Users feedback ( 2 )

  1. Miguel said:

    Cómo puedo , pedir un crédito con fntonic ,estoy en el asnef,pero ya pagó cada mes esa deuda

    • Fintonic said:

      Hola Miguel, gracias por pasarte por nuestro blog;) Si tienes dudas sobre cómo financiarte en Fintonic, puedes contactarnos en financiate@fintonic.com Allí te ayudarán con todo lo que necesites.

      ¡Un saludo!

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