Las cuentas del Ratoncito Pérez

Ratoncito Perez

El pasado año, el Ratoncito Pérez regaló 21 céntimos menos a cada niño por cada diente caído. Así lo asegura un estudio realizado por VISA. El Ratoncito Pérez también está en crisis. Cada diente se paga más barato que antes. En concreto, 2,83 euros por cada diente en 2015, mientras que en 2014 se pagaba 3,04, o 3,28 euros en 2013. Y es que este dinero está directamente relacionado con la economía familiar de un hogar. La crisis en las familias se nota en todos los detalles, y el Ratoncito Pérez no es una excepción. Cada vez se da menos a los niños por los dientes que se les caen, ya que las familias disponen de menos liquidez. También se recurre a regalos, aunque resulta más complicado para dejarlo bajo la almohada, por lo que las monedas, aunque sean menos, siguen siendo el regalo más popular. En cualquier caso, la crisis ha llegado al Ratoncito Pérez en todo el mundo.

Origen y tradición del Ratoncito Pérez

La tradición del Ratoncito Pérez nace en España en el año 1894. El jesuita Luis Coloma estaba en el Palacio de los reyes, y le pidieron que escribiera una historia de cuento para explicar a Alfonso XIII por qué se caen los dientes. En este momento el futuro rey tenía ocho años y se le acababa de caer un diente. A Coloma se le ocurrió este personaje, que se ha ido extendiendo con el tiempo, hasta ser el único personaje de ficción al que se le ha realizado un homenaje. En la calle del Arenal de Madrid, en el número 8, es el lugar donde el padre Coloma situó la vivienda del Ratoncito, y hay una placa en la que se lee: “Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII”. Actualmente, son muchos países los que siguen esta tradición, aunque con diferentes nombres: “ratoncito” Francia, en Italia “topolino”, “topino” o también “fatina” (hadita). Y en el mundo anglosajón se le llama el hada de los dientes (Tooth Fairy).

Ratoncito pérez

Hoy día, los niños de los países en los que hay tradición del Ratoncito Pérez, esperan ansiosos la llegada de este personaje cuando se les cae un diente. Saben que al día siguiente habrá una/s moneda/s o un regalo bajo la almohada. Es algo que tienen así, sin más. Pero es importante aprovechar ese momento, para concienciar a los niños sobre el dinero, lo que cuesta ganarlo, ahorrarlo.

Ratoncito pérez

Tal y como muestra el estudio de VISA, varía mucho lo que recibe un niño en un sitio y en otro, y es que como en la vida misma, hay diferencias sociales que también se muestran en casos como el del Ratoncito Pérez. Por eso, seas de donde seas, y tengas el dinero que tengas, es muy importante que tu hijo sepa que el dinero cuesta ganarlo, que hay que ahorrar porque no sabes lo que puede pasar en un futuro, etc. Ya en el blog de Fintonic dedicamos un post al ahorro de los niños. En este post ya comentábamos que los padres hablan más de sexo que de finanzas con los niños, o que el 62% de los adolescentes reconoció no tener dominio de sus gastos ni ahorros mensuales, por lo que pide dinero según le hace falta. Y no debe ser así. Una educación financiera es básica en los niños. Un niño que conoce lo que cuesta el dinero, sabe administrarse, sabe ahorrar y pone metas a sus ahorros, es un niño que se convertirá en un adulto responsable y competitivo, además de que será una persona más íntegra. Por ello, Fintonic ha recopilado una serie de consejos para que inculques a tu hij@ un hábito de ahorro continuo y constante:

Cómprale una hucha. Una hucha de estas que se tiene que romper cuando esté llena, de manera que no pueda sacar dinero hasta que no la abra. Esto le hará darse cuenta de que tiene que ahorrar durante  un tiempo determinado para conseguir aquello que desea, pero que si lo hace, al final tiene recompensa, porque verá todo el dinero junto. Es una forma sencilla de ver los efectos del ahorro. Ya con los años, se descargarán la app de Fintonic en sus Smartphone. Gracias a la sencilla interfaz de Fintonic, podrá monitorizar cada entrada y salida de dinero de su cuenta, marcarse objetivos de ahorro que conseguirá cumplir estableciéndose presupuestos en solo un par de clicks y evitando fugas de dinero gracias a las alertas de la app.

Dale una paga. No le des un dinero en función de necesidades, sino que tenga un dinero asignado, y con ello, tenga que administrarse todo el mes o toda la semana. De esta manera verá que si todo se lo gasta un día, ya no tendrá nada más para lo siguiente. Esto le enseñará a tener un pensamiento ahorrador.

Llévale a la compra. Que vea lo que cuestan las cosas y que hay que mirar ofertas y comparar para poder hacerla. Que sienta lo que cuesta el dinero, lo que gastas para comer en una semana, que también hay que pagar productos de limpieza, de higiene, etc.

No dejes que los abuelos le den mucho dinero en su cumpleaños. Si le estás enseñando un hábito, y llegan los abuelos u otro familiar y le da mucho más, perderéis autoridad, y verán a ese familiar como “el bueno”, y no conseguiréis que aprendan nada.

Una buena educación financiera es la base para crear una persona ahorradora y responsable. Desde pequeños deben aprender lo que cuesta el dinero, y que el Ratoncito Pérez y los Reyes Magos también entienden de crisis.

Ratoncito Pérez

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