Comprar el anillo de diamantes para tu compromiso: descubre lo que un joyero no quiere que sepas

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En España, el gasto medio en las alianzas de boda oscila entre los 500 y 1.000 euros por las dos; en el caso del anillo de compromiso, la tradición (publicitaria y venida de EE.UU.) dice que ‘lo razonable’ es invertir en él el equivalente a dos meses de sueldo, aunque acabamos de ver que esta regla es completamente arbitraria, dictada por un eslogan publicitario.

Si vas a hacer el esfuerzo de invertir en comprar un anillo de diamantes, la herramienta de Fintonic puede ayudarte a aprovechar al máximo tus posibilidades. Gracias a Fintonic, podrás ver al instante cuales son tus gastos recurrentes mensuales y descubrir lo que realmente te queda para invertir en tu anillo. Si no fuese suficiente, podrás establecerte su compra como objetivo de ahorro en la app, que te ayudará con sus alertas y recomendaciones a conseguir la cifra deseada en menos de lo que esperas.

Si estáis decididos a celebrar vuestra decisión con un anillo de diamantes de por medio, desde Fintonic hemos elaborado una pequeña guía para que todo salga a pedir de boca:

1)    Brillante, diamante y otros conceptos que confundimos

Aunque tendemos a escucharlos como sinónimos, no son lo mismo. En este enlace de JoyaEstilo tienes una explicación detallada que podemos resumir así: el diamante es la piedra, en bruto, y ‘brillante’ es el tipo de talla, se aplique al material que se aplique. Sí es cierto que la talla redonda, llamada ‘en brillante’, es la más popular para quienes buscan anillos de compromiso y de ahí viene la confusión. Lo correcto sería hablar de ‘un diamante con talla brillante’.

2)    Qué es un quilate, cuánto cuesta y cuántos quilates debería tener mi anillo

Hay una forma de saber cuál es el coste y la calidad de un diamante tallado y responde a una regla con cuatro C’s (en inglés al menos): el peso (carat), el color (colour), la talla (cut) y la pureza (clarity). Esos cuatro parámetros nos dicen cuánto vamos a pagar por un diamante.

Respecto a la claridad y el color (no sólo son blancos; hay diamantes negros, verdes, rojos) te aconsejamos que le eches un vistazo a este cuadro de JoyaEstilo para saber qué modalidades existen. Si lo que queremos es un precio ajustado con un buen resultado, los expertos nos aconsejan elegir el color medio, con tonos amarillos (valores H e I) y una claridad o pureza de SI (small inclusions); esto es, pequeñas marcas que se ven con lupas de al menos 10 aumentos, difícilmente a simple vista, y que apenas se diferencian de otros más puros a ojos inexpertos y son bastante más asequibles.

La talla más usual, en forma de brillante, tiene un diámetro muy parecido al de un cigarrillo y presenta 57 caras. Hay otras tallas (en corazón, oval, pera, triángulo…) que dependen del gemólogo; en cuanto al peso, se mide en quilates y es una de las grandes preocupaciones de los compradores y se divide en tramos o umbrales. Un truco para conseguir buenos precios pasa por huir de los pesos ‘enteros’ y buscar en sus alrededores: no hay que ir obligatoriamente al medio quilate o a uno, cuando por 0,30 quilates o 0,95 pagaremos menos sin que haya mucha diferencia.

Los precios del diamante aumentan exponencialmente por cada quilate, y no de forma lineal, así que si queremos un quilate, deberíamos comprar uno de 0,97; si preferimos dos quilates, nuestra apuesta puede ser de 1,95. Los joyeros expertos aconsejan no pasar de los 3 quilates por comodidad y seguridad, ya que con un peso mayor puede ser difícil de llevar con gracia en un anillo (algunos pasan a colgantes a partir de ahí) y además llamará la atención de los ladrones.

Para que nos hagamos una idea, un diamante de buena calidad y de 0,30 quilates ronda los 600 euros. Otro anillo con un diamante de un quilate con unos valores medios-altos en esas cuatro características mencionadas puede acercarse tranquilamente a los 9.000 euros. El abanico es amplísimo.

3)    Cómpralo en verano

El mejor momento para comprar un anillo de compromiso y también unas alianzas es el período que va de Junio a Agosto, coincidiendo con la época de mayor celebración de bodas. La gran mayoría se compromete fuera de ese período veraniego.

Los joyeros recuerdan que en esas temporadas bajas se puede ser más flexible con los precios. Es preferible no comprar ningún anillo antes o durante la Navidad, ya que en ese momento son muy volátiles y pueden incluso doblarse.

4)    Sobre imitaciones y otros detalles importantes

Alguien que no sea un profesional de las joyas puede confundirse fácilmente entre un diamante, un zafiro blanco, una circonita… Si queremos saber que el diamante que vamos a comprar lo es, lo mejor es acudir a un joyero que nos lo indique con su propio instrumental.

También hay algunos detalles que nos pueden hacer sospechar: no hay minas de diamantes en Europa, así que si nos dicen que vienen de algún país cercano quizás deberíamos replanteárnoslo. La mayoría de los diamantes se importan desde África, Rusia y Brasil. Sí que es aconsejable buscar el llamado ‘certificado Kimberley’, donde vendrá reflejada la trazabilidad de nuestra joya y que garantiza que no viene de explotaciones ilegales.

5)    Cuándo se puede negociar el precio (porque a veces sí se puede)

Al igual que sucede con el oro, también el precio de los diamantes fluctúa. No se trata de atosigar y regatear al joyero de nuestro barrio, sino de acudir a una de las bolsas de diamantes que existen, aunque te advertimos de que las principales están en Londres, Nueva York, Tel Aviv y Amberes; en la de Bélgica se concentra la mitad del mercado mundial.

Lo aconsejable es empezar a negociar en el caso de que busquemos algo de más de un quilate, teniendo en cuenta además que la alianza en la que va engarzada nuestra piedra suele incluirse en el precio a partir de determinada cantidad.

Otra opción válida es la compra por Internet a minoristas de todo el mundo. Hay un gran catálogo y precios hasta un 20% menores que en tienda: quizá la idea de comprar un diamante ‘suelto’, sin anillo, y buscarnos a alguien que cree nuestro anillo ideal con él. De hecho, la idea de que nos diseñen nuestro propio anillo, huyendo de las marcas, también puede abaratar el coste.

6)    ¿Cómo pagarlo?

Ya lo has elegido, te gusta, vas a dárselo, pero hay que pagarlo. Los expertos aconsejan abonarlos en efectivo, evitando los intereses de un pago aplazado, para lo que un pequeño plan de ahorro durante unos cuantos meses previos parece ser la mejor estrategia.

Si finalmente optas por el pago a crédito, necesitas tener clara la periodicidad y el importe que vas a abonar pagar cada mes. También hay que estar atentos a los intereses, que dependiendo de la entidad y la modalidad de la tarjeta pueden alcanzar un cargo extra del 25 o el 30%.

Con estos seis tips no te habrás convertido por arte de magia en un experto en anillos o en diamantes, pero al menos podrás plantarte en una joyería con cierto conocimiento de causa y con la conciencia de que la inversión en una de estas joyas tiene que estar bien planificada.

¿Que piensas?